Sabemos que la Navidad es una época en la que las comidas y cenas en familia se multiplican y se suele descuidar la alimentación con alimentos ricos en grasas y azúcares. Los supermercados son invadidos por turrones, polvorones, panettones, chocolates navideños, dulces, mazapán, etc. Además, el ambiente navideño y el invierno incitan a descuidar la actividad física que se realiza el resto del año, justamente en la época donde se suele comer más.

Asimismo, en niños, el sueño es un factor importante ya que normalmente se altera durante las navidades, presentando mayor dificultad para conciliarlo y a menudo ocurren despertares nocturnos. Esto puede afectar la alimentación aumentando las comidas a deshoras; es por ello que hay que intentar no salirse de la rutina y controlar el apetito sobre todo en días de celebración. 

Del mismo modo, se debe seguir un plan de alimentación variado y equilibrado, que incluya todos los grupos de alimentos y nutrientes necesarios, así como practicar ejercicio para mantener el equilibrio entre la ingesta y el gasto calórico con el fin de conservar el peso y una buena constitución de cara a mediados y finales de temporada. A continuación, se darán unos consejos prácticos para convertir estas navidades más saludables. 

Consejos prácticos: 

– No salirse de la rutina, seguir haciendo ejercicio (¡Es invierno, disfruta de los deportes y actividades de nieve y de montaña!) y el plan de alimentación.